miércoles 23 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD SENEGALESA



Y como aguinaldo, ahí va "Alma", un magistral corto animado dirigido por Rodrigo Blaas, uno de los geniecillos que componen ese País de las Maravillas que es Pixar.

Por cierto, si estáis buscando un buen regalo para pedirle a Papá Noel o los Reyes Magos, ya está en el mercado mi último libro, el poemario "EL TÍPICO PÍVOT SENEGALÉS" (Ediciones El Genio Maligno, Granada), dispuesto para ser encargado aquí o allí. En breve colgaré la portada en el margen de "bibliografía comentada", aunque pinchando el título la tenéis, junto a la contra (con poema-aperitivo y todo).

¡Felices fiestas y buen 2010 para todo!

"NICO, EL RENO QUE QUERÍA VOLAR" Y "BIENVENIDOS A ZOMBIELAND": ABC, 24 DE DICIEMBRE DE 2009

“Bienvenidos a Zombieland”
Terroríficamente divertida
** (Dos)
Director: Ruben Fleischer.
Intérpretes: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone.
Duración: 80 minutos.
Nacionalidad: EE.UU., 2009.
Género: Horror.
El algodón negro del título no engaña: la ópera prima de Ruben Fleischer es un felpudo hospitalario (aunque manche más que limpie, claro) que nos invita a chapotear ruidosamente en Zombilandia, territorio intacto pero podrido, que cantara Alaska, donde hay que seguir unas reglas muy estrictas para sobrevivir. Tras unos títulos de crédito casi tan brillantes como los de “Watchmen”, arranca un desaforado viaje en una montaña rusa diseñada por un Sam Raimi con resaca tras un maratón de “Scooby-Doo”. Porque el filme es una mezcla de humor y “palurdez nerd” (recuérdese “Temblores”, por ejemplo) a la mayor gloria de un cuarteto protagonista en estado de gracia (“shaggyniano” Jesse Eisenberg, tremebundo Woody Harrelson, morbosilla Emma Stone y sorprendente Abigail Breslin, angelita) y algunas escenas memorables (ese tramo final estilo videojuego “shooter” sobre raíles, literalmente). Sin moralejas apocalípticas ni gaitas, Fleischer se limita a proporcionar rodajas de gansadas cafres para una audiencia adolescente que obtendrá justo lo que reclama. Aunque, eso sí, la anunciada secuela en 3D promete ser un puntazo. En definitiva, un cargado zumo de tomate para una noche de Navidad con excesos ya amontonados. Y es que los muertos (vivientes) sí se tocan, nenes. Y hasta espachurran.


“Nico, el reno que quería volar”
Liga de Desarrollo Animado
** (Dos)
Directores: Kari Juusonen y Michael Hegner.
Nacionalidad: Finlandia, 2008.
Duración: 80 minutos.
Género: Animación.
Mientras Pixar, DreamWorks y cía. serían la NBA de la animación y algunos como “Planet 51” intentan opositar al “draft de expansión”, otros se buscan las lentejas en la novatilla Liga de Desarrollo. Véase esta pobre pero honrada película finlandesa, que en otras latitudes se hornearía en un suspiro pero en la patria de Kaurismäki ha necesitado más de un lustro y la ayuda del danés Michael Hegner (el de “El patito feo y yo”). El esquema argumental (adorable renito que busca a su desnaturalizado padre acompañado de dos bichos secundarios graciosos y perseguido por lobos malvados) es muy básico y el armazón visual, correctito. Pero los niños se entretienen y los padres se relajan. Todos contentos, pues.



PELÍCULA DEL AÑO: "PONYO EN EL ACANTILADO". ABC, 24 DE DICIEMBRE 2009

“Ponyo en el acantilado”

Picasso y el sushi

Titánica tarea la de adentrarse y triunfar en ese laberinto esponjiforme y mutante llamado infancia. Algunos lo intentaron este año a través de reversos tenebrosos (“Los mundos de Coraline”), a trompazo limpio (“Donde viven los monstruos”) o apoyándose en el báculo de las criaturas que más se parecen a los niños: los ancianos (“Up”). Pero el único que ha cogido al minotauro por los cuernos ha sido, una vez más, Hayao Miyazaki y por partida doble, con la repesca de su clásico “Mi vecino Totoro” y con este nuevo prodigio de pelaje casi insultantemente naíf: un chavalín se hace amigo de un pez rojo que se pirra por el jamón. Pero, a partir de esa anécdota, “Ponyo” no hace más que crecer en poética, narrativa, “mensajística” y asombro. Una obra maestra absoluta y bellísima que completa, junto a “Still Walking” y “Despedidas”, un gran año para el cine nipón. Un consejo: si pueden, véanla con algún crío de cinco años y disfrutarán en sus ojos de un espectáculo tridimensional que ni el “Avatar” ese.

jueves 17 de diciembre de 2009

"ICH BIN ENRIC MARCO": ABC, 18 DE DICIEMBRE 2009

“Ich bin Enric Marco”
Las amargas lágrimas del impostor
** (Dos)
Directores: Santiago Fillol y Lucas Vermal.
Con: Enric Marco.
Duración: 86 minutos.
Nacionalidad: España, 2009.
Género: Documental.
De todos los lances pictóricos, el autorretrato es el más arriesgado. No debe ser sencillo mirarse sin miramientos al espejo y luego, en un escorzo de rebote, volcar el reflejo en un lienzo. Pues si tal doble mortal es chungo, no digamos cuando la auténtica identidad del implicado lleva escondida y fosilizada a cientos de kilómetros de distancia desde hace sesenta años, y lo que presenciamos sobre fondo blanco es un boceto nublado y autofalsificado pero dibujado con el pulso de acero de los impostores requeteconvencidos. Superad eso, Freud y Dorian Gray.
Idéntico birlibirloque se plantean Fillol y Vernal en este documental con alma de road movie, ya que prácticamente queda limitado a registrar las diversas etapas del viaje (a ninguna parte, claro) que Enric Marco, quien fue “desposeído” oficialmente de su título de veterano de los campos de concentración nazis, llevó a cabo para demostrar lo indemostrable: que una mentira repetida durante décadas puede transformarse en una verdad. En las antípodas de otro ejemplo de no ficción con el “fake” de serie como fue “La sombra del iceberg” (estrenada hace justo un año y un día), el filme nos regala unas alpargatas de papel para que recorramos el camino de piedra de la trola de Marco, asistiendo algo incómodos a sus encontronazos con “lo real”, al derrumbamiento de su memoria de miga de pan y, en última instancia, a la lenta desesperación de un anciano que, en el fondo, no sabe quién demonios es ni ha sido. Un trabajo neutral, árido y más psicológico que histórico que contiene una inquietante moraleja: qué triste debe ser el presente y desesperanzador el futuro cuando obligan a inventarse el pasado más horrible y escalofriante imaginable.

jueves 10 de diciembre de 2009

"PRODUCE, QUE ALGO QUEDA": ABC, 11 DICIEMBRE 2009

Se abre el telón y aparece un productor. Se cierra el telón, ¿cómo se titula la película? “El hombre invisible”. Salvo honrosas excepciones, como ahora el papel estelar de Robert De Niro en “Algo pasa en Hollywood”, a la figura del conseguidor, magnate o simple machaca casi siempre le ha tocado calentar banquillo dentro de la filmoteca más bien clásica, desplazado y eclipsado ante el resplandor de directores, actores y divas varias, que se solían llevar las mejores tajadas de celuloide. Quizá fuera timidez, quizá falta de fotogenia vedettista o, más posiblemente, código de silencio y mutis por el foro para no exponer sus miserias y vergüenzas ante el gran público. Véase el productor que Billy Wilder retrató en esa Capilla Sixtina del cine dentro del cine llamada «El crepúsculo de los dioses», un tal Sheldrake que bebía compulsivamente leche para atacar su úlcera de estómago y soltaba sonoros “regüeldos” para liberar gases. Lo dicho, muy poquito glamour.
Sin embargo, hasta el cinéfilo más miope se daba cuenta de que estos tipos, demonios para unos y ángeles para otros (como los cenobitas de “Hellraiser”) ocultaban algo. O pensaban que los demás les hacían luz de gas, según. Por ejemplo, en “Un espía en Hollywood”, donde el mandamás de Paramutuel Pictures contrata a un sabueso para que indague los secretos y mentiras de su estudio. Lástima que el lince en cuestión sea Jerry Lewis. Otras veces se retrataban directamente con colmillos y espuelas afilados, como hizo Peter Bogdanovich con los productores pioneros en “Nickelodeon”. Sin embargo, en no pocas ocasiones son ellos los toreados y burlados por caraduras y sacaperras de serie B o Z como en “Ed Wood”, filme que demuestra que no hay anzuelo más sabroso que un millonario tejano o evangelista metido a productor aficionado.
Precisamente la vertiente picaresca del gremio dio lugar a una de las mejores sátiras con conseguidor dentro (aunque fuera teatral): “Los productores”, cima bufa de Mel Brooks que, de paso, puso a estos peculiares personajes en el mapa del box-office a finales de los 60 (hace unos años llegó su inevitable remake, donde al menos salía Uma Thurman). Aunque tuvo que ser Coppola, mecenas antes que fraile, quien certificara en “El padrino” que los productores, a la hora de aceptar ofertas irrechazables, tienen mucha cabeza... principalmente, de caballo, claro.
En las últimas décadas, la industria del cine repescó su casi quijotesca y algo triste figura gracias a Robert Altman y “El juego de Hollywood”, con Tim Robbins en el filo de la navaja por culpa de un guionista macarra. Con mejor tino y estilo se manejaban los avispados peliculeros de “State and Main” (genial su escena final) y el mismísimo Travolta dando vida al gánster metido a productor Chili Palmer en “Cómo conquistar Hollywood”, aunque no le llegaba a la suela de los zapatos al auténtico rey del mambo: Howard Hughes, incorporado memorablemente por Di Caprio en “El aviador”. ¿Y en cuanto a damas productoras qué? Pues, entre la escasa nómina, nos quedamos con Téa Leoni en “Un final made in Hollywood”, una santa aguantando a su ex marido, un cineasta literalmente cegado por sus inseguridades encarnado por Woody Allen. Y, si de cine español hablamos, incontestable el papelón de José Bódalo en “Sesión continua”, de Garci, regalando al respetable, a golpe de viruta de jamón serrano, reflexiones y meditaciones tan sesudas como: “En las películas españolas ya no se besa. Sólo se jode. Bueno, pues en Balboa Films Producciones Cinematográficas de ahora en adelante se va a besar. Quiero besos en primer plano, besos de alta precisión”. Toma nota, ministra. Igual a base de ósculos (con o sin lengua, depende) se arregla el gallinero.

viernes 4 de diciembre de 2009

REPORTAJE SOBRE VIDEOJUEGOS 2009-2010: ABC, 13 DE DICIEMBRE 2009

A mal tiempo, buenos videojuegos

Entradilla: La industria del ocio electrónico capea el temporal de la crisis y presenta armas para la temporada navideña, a la espera de un año 2010 que puede marcar un antes y un después en la era de las consolas


Contaba Douglas Adams en “Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva”, que los habitantes de Hingefreel trataron de construir naves impulsadas por malas noticias. La cosa salió rana y, encima, los recibimientos y comités de bienvenida eran de lo más desagradables. Pues bien, tal quimera descacharrante se ha hecho realidad este año en el planeta del ocio electrónico. Porque el sector de los videojuegos ha seguido más o menos con su misma y envidiable velocidad crucero incluso siendo impulsado por las pesimistas nuevas que han afectado a casi todos los pesos pesados del gremio: recortes laborales en Sony y Midway, pérdidas en Electronic Arts, Ubisoft, THQ o Bandai, mutación digital en Atari, nudos en la garganta en Nintendo por la caída del 20% del mercado japonés... Pese a todo, las consolas han renovado su andamiaje con tuneos más o menos inspirados (PS3 Slim, PSP go, Wii motion plus, DSi...) y la feria E3 de Los Ángeles marcó el camino a seguir en el horizonte con el casi quimérico “Project Natal” para Xbox 360 (máquina que, por cierto, acaba de cumplir sus diez millones de unidades vendidas en Europa), del que se rumorea que podría materializarse en octubre de 2010. En España, el informe aDeSe (Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento) sigue proclamando la autoridad aplastante del videojuego, que vence por KO a cine, DVD y música en masa. Datos del 2008, claro. Igual para 2009 la grieta es más honda.
Gracias a, por ejemplo, gigantes como “Call of duty: Modern Warfare 2” (Activision), sin duda el título del año que, según algunos analistas, despachó la friolera de siete millones de unidades vendidas en todo el mundo el día de su lanzamiento a mediados de noviembre en PC, Xbox 360 y PS3. Una locura no exenta de polémicas (véase el alboroto montado por su “nivel del aeropuerto”) que se le ha subido a las barbas, tanto de calidad como de cantidad, al todopoderoso “Grand Theft Auto IV”, lanzado en abril de 2008, cuando la crisis económica aún era una ligera brisa para algunos. Y es que el género bélico, tanto en su faceta Segunda Guerra Mundial como en los conflictos más modernos y hasta futuristas (véase “Operation Flashpoint 2”, “The saboteur” o, por qué no, las nuevas ediciones de “Star Wars Battlefront” y “El poder de la fuerza”) son el rayo que no cesa. Aunque, para clásicos, el eterno fontanero bigotudo, este año de nuevo protagonista con “Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos de invierno”, “Viaje al centro de Browser” y, sobre todo, el reciente “New Super Mario Bros.” para Wii, que según las previsiones puede duplicar las ventas del “Modern Warfare 2”. ¿Quién da más? Y atentos porque el año que viene tenemos “Super Mario Galaxy 2”, secuela de, seguramente, la obra maestra de la consola de Nintendo.
Y si de guerra hablamos, la batalla de las consolas sigue librándose como en sus mejores tiempos, azuzada por la necesidad de ganar un territorio propio ante la eterna incertidumbre del consumidor (qué lejos quedaron los tiempos de los talibanes de la PlayStation 2 o los integristas de la Nintendo 64 o la Dreamcast...). Así, la PS3 saca pecho con “Uncharted 2”, magnífica continuación del éxito de Naughty Dog con una aventura buscatesoros clásica con un protohéroe dentro como Nathan Drake, y con “EyePet”, una adorable mascota virtual con la que interactuar gracias a la cámara de la consola. Una revolución doméstica para los más pequeños de la casa. Mientras, la Xbox 360 exhibe la exclusividad del excelente simulador automovilístico “Forza Motorsport 3” o del pack “dos en uno” “Grand Theft Auto. Episodes from Liberty City”, gloriosos afluentes reunificados tras su etapa descargable que beben de la gran fuente “GTA IV”. Y los más fanáticos pueden comparar las diferencias entre versiones de títulos como “Tekken 6”, “Assassin Creed 2” o “Avatar” (aunque su increíble 3D, supervisado y tejido con mimo por James Cameron, aún no tenga televisores apropiados para disfrutarlo hasta la temporada que viene), disponibles para ambas consolas.
Las portátiles tampoco se quedan atrás: la PSP refuerza sus líneas con “Gran Turismo PSP”, “GTA Chinatown Wars”, “Little Big Planet”, “Jak and Daxter: The lost frontier” o “Invizimals”, originalísima propuesta del estudio español Novorama y que exprime las posibilidades de la cámara Go! Cam. Por su parte, la DS de Nintendo tira de clásicos de la casa (“The legend of Zelda: Spirit Tracks”, “Pokémon Mundo Misterioso: Exploradores del cielo”) y de “gimnasia cerebral” para grandes y pequeños (“El profesor Layton y la caja de Pandora” y “Scribblenauts”, también con ADN nacional).
Aunque, de cara a la campaña navideña, hay tres pilares maestros imbatidos: el género karaoke (“SingStar Mecano” o “SingStar Miliki” para las consolas de Sony, los nuevos “Lips” para la Xbox 360, “Sing It. Pop hits” para Wii...), el deportivo (“FIFA 10”, “NBA Live 10”, “NBA 2K10”, “Pro Evolution Soccer 2010”...) y las versiones de éxitos en taquilla (“Planet 51”, “Lluvia de albóndigas”, “Donde viven los monstruos”, “Cuento de Navidad”, cómo no “Avatar”...). Y para bajar los excesos culinarios de las fechas que se avecinan, nada mejor que los nuevos ejercicios (menos torturadores esta vez) de “Wii Fit Plus”, con la fetén tabla Table Board a pleno rendimiento. En fin, que la traca final jugona de 2009 sí que es una plataforma de salvación para un sector que aguanta el chaparrón de recesiones, pirateos (se calcula que la mitad de los juegos en manos de los usuarios son copias adulteradas, quizá porque, según otro informe de aDeSe, el precio ideal de un lanzamiento “next-gen” es de 30 euros, más de la mitad de su precio real en el mercado) y otros agujeros negros. ¿Quién quiere jugar para perder o empatar?


APOYO: “BIOSHOCK 2” Y OTROS MONSTRUOS PARA 2010
Si 2009 ha sido un año en pie de guerra, ojo porque 2010 se antoja no menos movidito: “Gran Turismo 5”, “Project Natal”, “Bayonetta”, “Final Fantasy XIII”, “Epic Mickey”, “Red Dead Redemption”... Aunque quizá el título que más expectación y devoción levanta sea el shooter “Bioshock 2” (2K), secuela de uno de los videojuegos más prestigiosos de lo que va de siglo y que nos sumerge diez años después de los primeros sucesos en Rapture, una Atlántida megalómana y retrofuturista en la que nos enfrentaremos a nuevos enemigos (Big Sisters), nuevas armas (plásmidos de congelación, bombas de racimo...), gran modo multijugador y, sobre todo, unos escenarios sumergidos que volverán a dejar a toda la parroquia fanática con la boca abierta. Según nos confesaba en su reciente visita a Madrid su director creativo Jordan Thomas, “las posibilidades de elección, exploración submarina, jugabilidad e implicación emocional se multiplican en esta entrega, así como su estilo art decó inspirado en la arquitectura francesa, que ha marcado un antes y un después en el concepto de videojuego de disparos en primera persona”.
PC, Xbox 360 y PS3 serán las plataformas agraciadas con esta maravilla (“¿Wii? Nunca descartamos nada. Eso sí, un “Bioshock” en 3D sería ciencia ficción”) que rebasa las fronteras del survival horror para adentrarse en caminos casi épicos: “Planteamos una mezcla entre acción y tragedia nunca antes tratada en la industria. Incluso con vía libre para componentes filosóficos y éticos, como el dilema de elegir entre el bien y el mal, lo correcto o lo maldito”, señala Thomas. Y sin soltar prenda sobre la película sobre la primera parte que prepara Juan Carlos Fresnadillo, le lanzamos un último órdago: ¿Estamos ante un sofisticado entretenimiento o ante una pieza artística en estado puro? “Pacman es arte. El resto hacemos lo que podemos”. El 9 de febrero saldremos de dudas.

jueves 3 de diciembre de 2009

"SPANISH MOVIE", "IN THE LOOP", "LLUVIA DE ALBÓNDIGAS" Y "DOS CANGUROS MUY MADUROS": ABC, 4 DE DICIEMBRE 2009

“Spanish movie”
** (dos)
Aquí huele a media sonrisa (pues yo no he sido)
Director: Javier Ruiz Caldera.
Intérpretes: Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Joaquín Reyes, Leslie Nielsen.
Nacionalidad: España, 2009.
Duración: 85 minutos.
Género: Comedia “spoof”.
Desde que Abbott y Costello establecieron las reglas del juego, la buena parodia metacinéfila (o parida peliculera, según) debe respetar algunos principios básicos: enhebrar los gags en un argumento más o menos sólido para no caer en una retahíla de chistes de gasolinera, mantener un nivel de producción aseado para no romper la magia cómplice con el público a base de ladrillazos de cutrez, y no incluir ninguna comedia o autoastracanada en la diana por aquello de que el original supere a la fotocopia (seguramente por ello aquí no hay rastro de “Torrente” ni del cine de Garci). Y la verdad es que “Spanish movie” respeta este terceto encadenado: una historia cómodamente asentada, como mandan los cánones, sobre filmes de terror como “Los otros”, “REC” o “El orfanato”, unas “buenas perras” invertidas en decorados, FX y dietas (es de suponer) para el sucinto Leslie Nielsen, y una ristra de filmes parodiados (made in Telecinco y/o amenabarianos) bien elegidos, aunque alguno quizá lejano en la memoria del espectador como “Abre los ojos” y otro con pasaporte yanqui como “No es país para viejos”. Entonces, ¿por qué “no lo peta” como era de esperar? Primero, porque tampoco le hace mucha falta (el público acompañará y la crítica... pues ya se sabe) y segundo porque, teniendo risa, o sonrisa, lo que se echa en falta no es la carcajada sino algo más “sutil”: la retranca. Y es que cualquier testimonio de “La hora chanante” y muchas píldoras de “Homo zapping” estimulaban el músculo de la risa más y mejor que buena parte de los 85 minutos de este experimento con red.
Aún así, hay que descubrirse ante “tontunas” como el diálogo pitufero tito-sobrino, el mancheguismo del fauno Reyes, la presencia de Joselito a falta de Chiquito (ya lo sufrimos bastante en “Condemor” o “Brácula”, perversiones aberrantes del seudo-spoof cañí) o, sobre todo, la vis surrealista y absurda de Carlos Areces y Alexandra Jiménez, auténticas revelaciones, junto a Silvia Abril, de esta loquilandia nacional que cuenta con la rocambolesca bendición de los cineastas parodiados y hasta del presidente de la Academia. Hasta en esto Spain is different. De todas formas, no se vayan todavía porque seguro que en breve tendremos “Spanish movie 2”, así que podremos ir apostando quién hará de Malamadre o Hipatia.



“In the loop”
*** (Tres)
Teléfono colorao con lunares
Director: Armando Iannucci.
Intérpretes: Tom Hollander, Peter Capaldi, James Gandolfini.
Duración: 109 minutos.
Nacionalidad: Reino Unido, 2009.
Género: Comedia.
Resulta casi obligatorio que un país como el nuestro, con un presidente clavadito a Mister Bean, aprecie en su justa medida una comedia política etiqueta negra como “In the loop”. Armando Iannucci, que a pesar de su siciliano apellido es oriundo de la no muy cómica Escocia, hace honor a su nombre y arma una farsa graguiñolesca con look desastrado estilo “The office” y con ADN de teatro de improvisación (aunque con los tenglones bien derechos). La trama bilateral USA-UK centrada en un gabinete de crisis con más tensión que un tendido eléctrico es casi un macguffin para que orbiten a su vera unos cuantos terrones de azucar envenenada con sabor universal: el influjo caníbal de la televisión, los tentáculos moqueantes del poder, la quimérica inteligencia militar, la política como una burocracia con calcetines sucios y granujas de medio pelo... Y nada de excéntricos teléfonos rojos sino más bien blancos a lo comedia de enredo cincuentera: todo tiene una apariencia pavorosamente real, incluso escenas como la de James Gandolfini y el juguete parlachín, de lo más tronchante del año, o del lustro. Ahí radican los quilates de este apabullante callejón del gato con jefes de gobierno sonrientes buscando silla en el gallinero de algún G8, o G20. ¿Les suena?



“Lluvia de albóndigas”
*** (Tres)
La dieta de la alcachofa
Directores: Phil Lord y Chris Miller.
Nacionalidad: EE.UU., 2009.
Duración: 90 minutos.
Género: Comedia de animación.
La división animada de Sony, aún con la pelusilla de la barba en el mentón, progresa muy adecuadamente tras “Monster house”, “Colegas en el bosque” y “Locos por el surf”, tres pasos bien dirigidos antes de pegar una zancada de atleta olímpico con esta historieta enmarcada en la tradición animada lunática y hasta mochales de “Chicken Little” o “El emperador y sus locuras”, por poner dos ejemplos recientes. Quizá la mejor virtud de “Lluvia de albóndigas” (versión muy libre de un clásico de la literatura infantil) sea que tiene alma 2D embutida en un cuerpo 3D. O, dicho de otra forma, a la espera de “Avatar” y con permiso de “Cuento de Navidad”, es la película que mejor ha leído y adaptado la filosofía elástica y “blandiblú” de las tres dimensiones respetando las raíces del género cartoon. Algo que se nota en los tornados, diluvios y tsunamis gastronómicos que campean por el filme, capaces de disparar los niveles de triglicéridos al primer vistazo.
Pero “Lluvia de albóndigas” es más que este despliegue visual, pues da otra vuelta de tuerca a los recados y moralejas disneyanos (la marginalidad social del “friqui” y su posterior heroísmo feliz) hasta convertirlos en una oda al empollón y gafapastoso, toda una temeridad en el cine familiar. No hay más que repasar la nómina de voces originales (Neil Patrick Harris, Anna Faris, Bruce Campbell y Mr. T) para caer en la cuenta de esta carga de profundidad (por cierto, buen trabajo de Flipy en el doblaje español). Perfectos escenarios, memorables personajes (el padre del prota, recién salido de una charlotada muda), inesperados guiños cinéfilos (¿homenajean a “REC” o aún sigo pensando en “Spanish movie”?) y algunos cambios de ritmo bien cocinados redondean esta sabrosa y extravagante delicatessen.



“Dos canguros muy maduros”
Cosas de viejos
* (Una)
Director: Walt Becker.
Intérpretes: Robin Williams, John Travolta, Kelly Preston.
Duración: 90 minutos.
Nacionalidad: EE.UU., 2009.
Género: Comedia.
Dos cascados y apergaminados tardocincuentones poniendo en orden sus cajas de pastillas y grageas como un par de treceañeros con sus cromos de futbolistas: “Te cambio una píldora naranja para la tensión arterial por un par de verdes que te dejan la próstata niquelada. ¿Tienes alguna viagra modelo últimos fichajes?”. Esta crepuscular, y casi shakesperiana, escena es la mejor cara que puede ofrecer una comedieta como ésta, que roza los niveles de alipori del anterior filme del director, “Cerdos salvajes”. Robin Williams, con el piloto automático puesto en algún rincón oscuro de su filmografía (“Un lío padre”), fuerza su lado dramático interpretando a un buenazo al que le caen dos hijos gemelos llovidos del cielo. Por su parte, Travolta bastante hace con mantener en su sitio su peluquín modelo Hugh Grant y a su parienta Kelly Preston. Un sorprendente cameo de Matt Dillon y el último papel de Bernie Mac desperezan mínimamente este tedio trasnochado y bobo.