martes 20 de octubre de 2009

ADIÓS CINE, ADIÓS





Esta semana termina la exposición "Un cine que desaparece" en la Academia de Cine (Zurbano, 3), impagable documento que nos pone delante de los ojos una triste realidad: el cine, tal y como lo conocemos, se apaga. No sólo creativa sino físicamente. Y no sólo en grandes ciudades sino en provincias y pueblos cuya vida social orbitaba alrededor del cine-casino o el cine-teleclub de turno. Lo paradójico es que, mientras no paran de cerrarse salas, brotan más pantallas que nunca. Pero, no sé, eso de ir a algún macrocentro comercial-poligonal a ver una película como quien se echa unas partidas a la bolera-hortera, devora hamburguesas grasientas o le compra unos calentadores a la Vane o la Jenny, como que me da ascopena, que diría nuestro "cinepresi". Arriba cuelgo tres imágenes de la muestra aunque, desde luego, podían ser muchas otras. Por ejemplo, estas otras cuatro, recogidas al azar deambulando por la Villa y Corte:



Cines-zombis, cines-fantasmas, cines-vertederos, tanto de basura como de seres humanos (da escalofríos pasarte por el Rex o el Madrid y descubrir, o adivinar, cartones y vagabundos pululando por lo que antes fueron flamantes vestíbulos y patios de butacas)... Otros han tenido mejor "suerte", como el Palacio de la Música (rehabilitado melómanamente por Cajamadrid) o el Avenida, ahora convertido en una tienda de ropa que, al menos, ha respetado sus vidrieras. Pero en la mayoría de los casos han quedado reducidos a almas en pena con telarañas tejidas "del material con que están hechos los sueños". Ja, con sueños así, ¿quién necesita pesadillas? En el barrio de mi infancia la masacre es total: Tívoli, Cid Campeador, Voz, Fantasio, Ayala, Vergara (ahora, Conde Duque Goya), Salamanca, Jorge Juan, Felipe II, Carlos III, Benlliure, Narváez (ahora, Renoir Retiro), Fundadores, Alcalá Palace... Incluso en sus "periferias" territoriales: Sainz de Baranda, Cinestudio Groucho, Canciller, Duplex... Precisamente en la entrada de este último, tapiada como si fuera un relato de Poe, al poco de su cierre alguien escribió:
"Cuando hayamos talado el último árbol y contaminado el último río, nos daremos cuenta de que el dinero no se come".
Por supuesto, la pintada ya no existe.

8 comentarios:

max dijo...

Una lástima.
En mi barrio:
Extremadura, Lisboa, Chiqui, Albarrán, Astoria, Lucero, España.

Interesante entrada, Mrv
Salud

Javier Cortijo dijo...

Hey Max, ¿qué tal? Bueno, tenía estas fotos y, aprovechando la exposición, he colgado este post para que no sea todo copy-paste de lo que publico en ABC. De vez en cuando iré sacando cosillas así.
Salud!
PD. ¿Existía de verdad un cine llamado Chiqui? Ja, ja...

max dijo...

Si, si, con K. Estaban todos entre el río Manzanares y el Alto de Extremadura.mira, mira...
http://www.madripedia.es/wiki/Cines_desaparecidos
me alegra saber que ampliarás este sitio.
Salud,

Vivian dijo...

La verdad es que da tristeza ver las fotos, y más a los que podéis recordar muchos de esos cines en mejores tiempos.
Justo a raíz de un comentario tuyo en mi blog salió esta misma conversación, uno de los comentaristas recordaba como el Doré de su ciudad era ahora un bloque de pisos.
Es una verdadera pena, la de recuerdos que encierran esos cines, no sólo de las películas que se vieron, sino de momentos vividos, cuando ir a ver una película a un cine formaba parte de la “magia” del cine. Ahora con tanto multicine de centro comercial se te quitan las ganas, y luego se preguntan por qué la gente deja de ir a las salas, perdió el encanto, te sale más a cuenta la comodidad del sofá de tu casa.

Me gusta esta idea de intercalar entradas “publicadas” y otras como ésta.

Saludos

Javier Cortijo dijo...

Ya te digo, Vivian. Además, el Doré era un cine de bastante mala reputación en la posguerra y, gracias a los esfuerzos de Florentino Soria, Berlanga y demás, lo rehabilitaron admirablemente. Incluso quisieron hacer del pasaje Doré un rincón para librerías y coleccionismo cinéfilo, pero no llegaron a un acuerdo con los comerciantes. Hay un libro sobre todo esto que editó la Filmoteca hace unos años que es un documento fetén. En fin, lo de los cines moribundos es algo que me toca la fibra sensible. Es el signo de los tiempos, pero da pena, penita, pena.
Un saludo y gracias por la visita, como siempre

cletus dijo...

Estimado Javier,

Gran alegría ver la vitalidad del blog. Sigo asiduo al videojueguero aunque no comente, ya que tengo abandonado el universo videojueguil. Ahora llevo tres meses en Polonia, y sigo disfrutando muchísimo todos tus textos.

Los cines... Nunca olvidaré los Cisneros de Alcalá de Henares. El último en caer, el último que quedaba en la ciudad.

Un abrazo y saludos al resto

Javier Cortijo dijo...

Hombre Cletus, qué alegría saber de ti. ¿Qué tal te va? Se te echa de menos en Final Fatality. Pues nada, aquí andamos como siempre con un pie en el cine y otro en las consolas. Pero bien, que nos quedemos como estamos, mejor no quejarse. Seguimos en contacto, amigo.
Saludos

cletus dijo...

Gracias por la bienvenida,

Estoy viviendo en Cracovia, ciudad hermosísima -y muy cinéfila- y todavía no he desplazado la videoconsola. Volveré al Fatality, grandes recuerdos, me alegro que siga con la misma vitalidad.

PD. Te recomiendo el post que Paniagua le dedica en solobasket.com al añorado Montes, excelente anécdota. Montes, uno de los nuestros, un amigo aunque nunca lo supiera.